¿Tienes un minuto para salvar el mundo?

Hoy presentamos ¡Tachán! Un clásico de centro comercial: los de las ONG.

Que no tengo yo nada en contra de las ONG, que hacen un papel de concienciación increíble, que llegan donde la administración pública no se atreve, etcétera, etcétera…

Pero que hoy no tienes el chichi para farolillos, también.

Sitúate. Entras en el Mercafour o en el Carredona. Solo quieres comprar tus yogures de bífidus (hay que cuidar el tracto intestinal) y de paso un kebap precocinado (para compensar lo del bífidus). Entras, compras, pagas, y tirando para casa.

Pues no. Ahí están. Los ves a lo lejos. Chalecos de colores llamativos, carpetas en mano y buscando a su siguiente víctima. Que eres tú y lo sabes.

Tú activas el protocolo de evasión nivel 4:

  1. Trayectoria orbital: Empiezas a hacer una curva amplia, como si de repente te hubiera interesado muchísimo el escaparate de una tienda de duplicados de llaves.
  2. La «falsa llamada»: Te pegas el móvil a la oreja con una convicción digna de un Óscar. «Sí, sí, dime, no te oigo bien…», le dices a una pantalla negra.
  3. La mirada de rayos X: Miras un punto fijo en el infinito diez metros por detrás del «cazador», esperando que si no hay contacto visual las leyes de la física te hagan invisible.

Pero los de la ONG tienen mucha calle. Uno de ellos te fija como objetivo y te sale al paso, a punto de hacerte un placaje digno de la Cinco Naciones.

¿Tienes un minuto para ayudar a los [insertar causa noble que te hace sentir como un monstruo si dices que no]?

Y aquí es donde tu cerebro hace su magia. En lugar de decir: «No, gracias, tengo prisa», tu cerebro se cortocircuita y te obliga a parar.

Y le das el minuto. Que no es un minuto, que son quince. Y acabas rellenando el formulario y firmando, dándoles más datos personales que a la App Store.

A ver, que no es que no seas solidario. Es que ese «minuto» te cuesta tres días de agotamiento por la interacción no deseada. Y una donación de 50 pavos.

En Bien (supongo) creemos que la verdadera caridad empieza por uno mismo y su paz mental. Por eso, hemos diseñado escudos que puedes llevar puestos. Si llevas nuestra bolsa o tu camiseta con el mensaje adecuado, al menos sabrán que tu «Modo Avión» no es una sugerencia, es una realidad técnica.

Si quieres ver cómo evitar estas situaciones sin tener que mentir sobre tus afiliaciones a ONGs inexistentes, echa un ojo a lo que tenemos en la web.

[Ver los escudos sociales en la web]

Un saludo,


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