El Forrest y la Jenny

Hoy quiero hablar sobre una película ya clásica: «Forrest Gump«. ¿Quién no la ha visto?

Aviso: aquí habrá spoilers a cascoporro. Si no la has visto aún, ya sabes: «¡Corre, Forrest!«

¿Y a santo de qué te hablo de esta peli? Cualquier gurú de la autoconfianza te dirá que Forrest es un ejemplo de «superación personal», un hombre que, a pesar de sus limitaciones, llega a la cima y consigue cosas prodigiosas.

Mentira cochina.

Forrest no tiene ninguna intención de superarse. No lee libros de «7 hábitos para gente altamente efectiva» ni intenta hacer networking en las recepciones de la Casa Blanca.

Y no es porque no conozca sus limitaciones: las tiene clarísimas. Tanto es así que casi al final de la peli, cuando va a conocer a su hijo, pregunta si es listo o es como él…

Pero es que Forrest no solo tiene limitaciones propias. Es que además tiene enfrente a la mayor villana que ha dado la historia del cine: Jenny.

Qué hija de puta, la Jenny.

Es que no hay escena en la que no putee al bueno de Forrest. Es que pasa de él como de beber lejía. Y él ahí, a rescatarla de todo, para que al final siempre se acabe pirando.

Pues con eso y con todo, nuestro querido prota no intenta cambiar, ni mejorar, ni superarse.

Forrest simplemente es.

Se monta un imperio de gambas por una promesa, no porque haya hecho un plan de negocio a cinco años. Rescata al teniente Dan (dos veces) porque es su deber. Campeón de ping-pong, héroe de fútbol americano, inventor del running

Forrest debería ser el santo patrón de «Bien (supongo)» porque encaja en un mundo que no entiende, simplemente existiendo. No pide perdón por su coeficiente intelectual, ni por su forma de hablar, ni por sentarse en un banco a contarle su vida a desconocidos que no han preguntado.

Él es así. Si te gusta, bien. Y si no, aire.

Mientras que la Jenny es el claro ejemplo que quien tiene que estar continuamente cambiando para adaptarse al mundo. Ahora es cantante de folk rollo Joan Baez, ahora se mete más que el olor a ajo, ahora es madre soltera… Lo que sea con tal de intentar encajar.

Dos formas de sobrevivir en un mundo que no entiendes (bueno, en el caso de la Jenny, lo de sobrevivir igual no….).

¿Y tú a qué equipo perteneces? ¿Team Forrest o Team la Jenny?

Nos leemos en el próximo atasco social.

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Bien (supongo)
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